Espera confinada
Mis zapatos
Esperan.
Venían de caminar largo
sobre suelo de un valle
Bajo montañas doradas de Araguaneyes
Hambre y sed, soportaron,
Cuando los metí en un saco
A sobrellevar el peso de mis sueños a cuesta
Recorrer kilómetros de alcabalas
Cruzar fronteras
Levitar sobre nubes, entre apretadas maletas,
Compartiendo el destino de libros pantalones incertezas
en oscuro Resistir lo que viniera.
Sólo con la esperanza de un cielo protector
que hiciera el Miedo trizas.
Mis zapatos callaron y pisaron
suelo firme bajo su suela.
Ahora era un río hecho jardín de jacarandas violetas
El Turia de verdor infinito, musitaba debajo,
Allí bebieron de su sombra el descanso
Par inseparable de andariegos cansados.
Pero de nuevo,
raptados en la oscuridad del clóset
La casa nueva enmudeció y volvieron a ver mis pies descalzos.
Mis zapatos en vela
escuchaban el miedo que creyeron dejar atrás
Y desde el umbrío lugar
su sospecha
De huir la vida de ellos
Como la madre que llora la tierra que no besa
Pensaron que eran viejos
que su tiempo acabó
y fueron reemplazados por su lengüeta afuera.
Habían caminado tanto
que mirando alrededor a otros zapatos
exhibiendo juventudes como perlas
aceptaban resignados su destino
de jamás volver a caminar la ancha tierra.
Pero a oscuras, aguzaban el oído
y dentro de su oscuridad sabían
Cuando mis pies descalzos
se acercaban al umbral de la puerta
Y se devolvían.
Reconocían el temblor de mis manos
cerrando sin saber
de un golpe la puerta.
Era Primavera
Y la lluvia no les hacía correr por descampados
Me veían abrir el clóset
enceguecerlos de luz a media tarde
En mis ojos sin brillo
lamentar que acumularan polvo
Sin saber qué decirles
Mis zapatos.
Que los muertos por miles hacían torres de espanto
Encendía una vela
y de nuevo otro día el sueño amargo
Mirando al sol correr afuera con crines blancos.
Callados
Al fondo del armario,
Mis zapatos
Esperan.



Comments
Post a Comment