Sueño
de Lisboa
Por ahora, sólo la certeza
de que San Antonio me concedió este deseo sin pedírselo (a través del amor accanto y la bondad cercana). Y me lleva a su casa
para conocerla en anhelado tránsito, como primer viaje alado con que deseaba comenzar esta
vida nueva.
Por ahora, sólo una
postal que dibujó Eça de Queirós (cambios de la Avenida da Liberdade y un tranvía que perseguimos cuando hemos renunciado a perseguir todo en la vida). Y de Fernando Pessoa (recoger los pedazos del vaso
vacío en que se rompió mi alma hace ya un tiempo; transitar este espacio de
umbral entre lo que dejé atrás y lo que viene; la larga carretera de Sintra que recorrí a través de su voz).
Por ahora, los sonidos imaginados
del Fado en esta extraña forma de vida que
he dado a la mía. Calmar la saudade
de sonidos bahianos y de bossa nova, con la íntima esperanza de volver a
escucharlos una noche a solas con mi estrella.
Por ahora, salivar notas
de bacalao y pasteles de Belén, con el recuerdo del recorrido que trazó Wenders
en su Lisbon Stories.
Por ahora, un puente y
unas calles empinadas que me recuerdan mucho a San Francisco, al otro lado del
mar.
Por ahora, la sangre
que no llega. Y una vida sin jardín en mi vientre que no sé cómo volver a comenzar.
Por ahora, previsión de
lluvia casi todos los días. Y el beso de mi padre sobre la frente.
Por ahora llevo una vela encendida cuidando que no se apague. Agradecida. Y la sonrisa tonta que me rapta, por la extraña forma de hacerme saber que, sin duda, soy su amada hija.



Comments
Post a Comment